Nuevos datos sobre reacciones adversas de las estatinas

14 nov

Los inhibidores de la HMG-CoA reductasa, conocidos como estatinas, son fármacos ampliamente utilizados para el tratamiento de la hipercolesterolemia y en la prevención cardiovascular. En general son fármacos bien tolerados. Los efectos indeseados más frecuentes son las alteraciones gastrointestinales, cefalea, mareo, astenia, erupciones cutáneas, mialgias, artralgias, parestesias y más raramente polineuropatía, hepatotoxicidad, miopatía y rabdomiólisis.
Recientemente, el Grupo de Trabajo de Farmacovigilancia (PhVWP) de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) ha presentado las conclusiones de una revisión de la seguridad de las estatinas sobre el riesgo de alteraciones del sueño, pérdida de memoria, disfunción sexual, depresión, enfermedad pulmonar intersticial y alteraciones de la micción. Esta revisión fue motivada porque en los últimos años se ha acumulado información procedente de casos notificados y de varias publicaciones que sugiere que el uso de estatinas podría estar relacionado con estos efectos indeseados. Las estatinas incluidas en esta revisión han sido: atorvastatina, fluvastatina, lovastatina, pravastatina, rosuvastatina y simvastatina.
Algunos datos de ensayos clínicos muestran que las alteraciones del sueño (insomnio, pesadillas) y de pérdida de memoria son más frecuentes en los grupos tratados con algunas estatinas que con placebo.
Además, los casos notificados también aportan datos de una relación causal de las estatinas con las alteraciones del sueño, la depresión, la disfunción sexual y la enfermedad pulmonar intersticial (en términos de relación temporal, mejoría con la retirada y reexposición positiva). En cuanto a las alteraciones de la micción, no hay pruebas que apoyen una asociación causal con el uso de estatinas.
La información disponible es variable para cada reacción adversa potencial y para las diferentes estatinas, y tampoco permite discriminar entre ellas en términos de riesgo de presentar las diferentes reacciones adversas evaluadas. Sin embargo, el hecho de que se hayan presentado con diferentes estatinas hace pensar que se trata de efectos de clase.
Tras esta revisión, se ha recomendado actualizar y armonizar las fichas técnicas de todas las estatinas en la Unión Europea para incluir las alteraciones del sueño (insomnio y pesadillas), la pérdida de memoria, la depresión, la disfunción sexual y la enfermedad pulmonar intersticial como posibles reacciones adversas, y la necesidad de retirar el tratamiento con estatinas ante la sospecha de una enfermedad pulmonar intersticial. Aunque en febrero de 2008 la Agencia británica de medicamentos ya informó que en Europa se estaba trabajando de forma coordinada para incluir esta nueva información, no se ha puesto en práctica hasta ahora.
Últimamente, los efectos de las estatinas sobre las funciones cerebrales han centrado mucho interés y son motivo de controversia. Algunos estudios han hallado efectos beneficiosos sobre los trastornos cognitivos, pero ha ido aumentando el número de casos que relacionan las estatinas con deterioro cognitivo, alteraciones del humor y del comportamiento, como agresividad, depresión y suicidio, que se han atribuido al efecto de la reducción de los niveles de colesterol sobre las funciones del cerebro.
El colesterol es un constituyente esencial de la membrana celular y el principal precursor de los neuroesteroides cerebrales implicados en la neurotransmisión. Se ha sugerido que la reducción de los niveles séricos de colesterol podría también disminuir el colesterol en la membrana celular de las neuronas y disminuir la expresión de los receptores de serotonina en la superficie de la membrana. Dado que las vías serotoninérgicas están implicadas en la inhibición de las conductas impulsivas, la reducción de los niveles de colesterol podría facilitar comportamientos agresivos y violentos. Se cree que la dinámica de otros neurotransmisores también depende de la biodisponibilidad de colesterol y/o de los neuroesteroides en la sinapsis y que, por tanto, el colesterol cerebral y sus metabolitos son necesarios para el funcionamiento correcto de todos los neurotrasmisores.
Las estatinas atraviesan la barrera hematoencefálica y podrían disminuir el colesterol en este nivel. Aunque las estatinas con una mayor liposolubilidad podrían estar asociadas a más reacciones psiquiátricas, no hay pruebas concluyentes. Dado que también se han descrito trastornos psiquiátricos con fibratos y ezetimiba, fármacos con los que la reducción del colesterol se consigue por diferentes mecanismos, sería la reducción del colesterol por sí misma la que estaría relacionada con las reacciones adversas psiquiátricas. Algunos estudios indican que las estatinas pueden inducir o empeorar la disfunción eréctil, aunque no se puede establecer con precisión la prevalencia y/o los factores de riesgo de este efecto adverso.10 Se han sugerido varias hipótesis, como que la disminución de los niveles de colesterol podría afectar la síntesis de testosterona o bien que según su liposolubilidad actuarían a nivel central o inducirían una neuropatía periférica en los nervios peneanos.
La enfermedad pulmonar intersticial se ha descrito tras meses o años del inicio del tratamiento con estatinas, pero los datos son limitados y la relación causal es difícil de establecer. Sin embargo, en una revisión sistemática reciente de 14 casos publicados y 162 notificaciones recogidas en la FDA en que se evaluaba esta asociación, los autores sugieren múltiples mecanismos fisiopatológicos posibles, entre ellos un efecto tóxico pulmonar mediado por la inhibición de las fosfolipasas, citotoxicidad desencadenada por alteraciones de la función mitocondrial, o bien alteraciones inmunológicas.

Conclusión
Las alteraciones del sueño, la pérdida de memoria, la depresión, la disfunción sexual y la enfermedad pulmonar intersticial son reacciones adversas que pueden estar asociadas al tratamiento con estatinas. Hay que conocer estos riesgos con el fin de identificarlos en los pacientes tratados. Aunque estos efectos son poco frecuentes, pueden ser graves y se deben tener presente durante el proceso diagnóstico y retirarlas ante síntomas psiquiátricos o respiratorios. La notificación de nuevos casos en relación a estatinas y otros hipolipemiantes nos ayudará a caracterizar mejor estas reacciones adversas e identificar factores de riesgo asociados.

FUENTE:

Nuevos datos sobre reacciones adversas de las estatinas. Butlletí de Farmacovigilància de Catalunya.  Vol. 8, n.º 1 • enero – febrero 2010. Generalitat de Catalunya Departament de Salut. Disponible en: http://www.gencat.cat/salut/depsalut/html/es/dir107/esbfvg012010.pdf

Neuropatía periférica por Estatinas

14 nov

Desde hace tiempo se están notificando espontáneamente casos de polineuropatías (y de síntomas compatibles), tanto sensitivas como sensitivomotoras, atribuidos a estatinas, a los Programas de notificación de sospechas de RAM, en general tras periodos de exposición largos y en ocasiones con factores predisponentes como diabetes o insuficiencia renal crónica.

En la mayor parte de los casos publicados de polineuropatía atribuidos a estatinas existía afectación de miembros inferiores, los síntomas aparecieron años después de comenzar la utilización de hipolipemiantes y se descartaron otras causas alternativas, mejorando progresivamente la mayoría de ellos tras la retirada del medicamento; en algunos de los casos existía reexposición positiva con otras estatinas.

En un estudio de cohortes de base poblacional8 y en dos estudios de casos y controles anidados en cohortes poblacionales  se ha encontrado que la exposición a largo plazo a estatinas podría incrementar el riesgo de polineuropatía; en otro estudio de casos y controles no se encontró una asociación significativa entre el uso de estatinas y la aparición de polineuropatía.

Recientemente se ha publicado un estudio experimental que encuentra alteraciones neurofisiológicas en nervios periféricos de pacientes en tratamiento con estatinas a largo plazo.

Las revisiones publicadas sobre este tema consideran que existen pruebas epidemiológicas que apoyan la posibilidad de que las estatinas puedan originar polineuropatía sensitiva o sensitivomotora, a veces acompañada de pérdida de fuerza, estimando que la frecuencia de aparición de neuropatía periférica con estatinas se encuentra en torno a 1/10.000 pacientes. En las fichas técnicas españolas  de los medicamentos que contienen estatinas figuran entre las reacciones adversas descritas dentro de los trastornos del sistema nervioso, la apariciónca de parestesias, hipoestesia, disestesia y polineuropatía periférica.

 

Notificaciones espontáneas al Sistema Español de Farmacovigilancia

Se realizó una búsqueda en la base de datos nacional de sospechas de reacciones adversas a medicamentos (FEDRA) de las notificaciones espontáneas en las que figuraba como reacción adversa algún término MedDRA incluido en el término agrupado de alto nivel (HLGT) Neuropatía Periférica o en el término de alto nivel (HLT) Parestesias y disestesias, y en los que figurara como fármaco sospechoso alguna estatina.

 

Hasta el 30 de junio de 2009 se habían notificado 15 casos de neuropatía periférica (13 neuropatías periféricas, 1 mononeuritis + alteración de la marcha y 1 mononeuritis + miosis) y 89 casos de parestesias o disestesias asociados a estatinas (87 parestesias y 2 parestesias orales).

En 6 de los 15 casos de polineuropatía periférica figura información sobre el tipo de neuropatía obtenida en estudios neurofisiológicos: 1 desmielinización axonal neuropática, 1 neuropatía axonal y desmielinizante, 2 polineuropatía axonal sensitiva moderada, 1 polineuropatía con denervación de MMII y 1 polineuropatía tipo mixto. Casi la mitad de los cuadros de neuropatía se consideraron graves y solo un 33% se había recuperado en el momento de la notificación (3 cadesos no se habían recuperado 1 año después de suspender la estatina).

Sólo un 6% de los cuadros de parestesias fueron considerados graves, habiéndose recuperado el 82% en el momento de la notificación. El tiempo medio de exposición a la estatina (latencia) es superior en los cuadros de neuropatía que en los de parestesias.

Existió reexposición positiva en 3 casos de neuropatía y en 9 de parestesias (1 de ellos con otro fármaco del grupo).

La polineuropatía por estatinas es un problema poco frecuente, pero que debe tenerse en consideración dado el amplio uso de este grupo farmacológico. Ante un paciente en tratamiento con estatinas que presente alteraciones sensitivas o motoras se debe plantear la posibilidad de retirar el tratamiento, dado que en la mayoría de los casos la evolución tras la retirada es favorable.

 

REFERENCIA:

Neuropatía periférica por estatinas. Reacciones Adversas A Medicamentos. Boletin informativo del Centro de Farmacovigilacia de la Comunidad de Madrid. Volumen 16. No. 3. Septiembre 2009. Disponible en: https://www.seguridadmedicamento.sanidadmadrid.org/RAM/vol-16/00_Vol16n3sep2009RAM.pdf

Relacionan dosis más altas de estatinas con menos ataques cardiacos y accidentes cerebrovasculares.

13 nov

Dos estudios recientes hallan que tomar dosis altas de estatinas, un medicamento que se utiliza para reducir los niveles de colesterol, parece disminuir el riesgo de ataque cardiaco, accidente cerebrovascular o la necesidad de procedimientos cardiacos adicionales más que las dosis regulares de estatinas en personas que han sufrido un accidente cerebrovascular o que tienen alguna enfermedad cardiaca.

Este beneficio se observó incluso en aquellos cuyos niveles de colesterol ya eran bajos, señalaron los investigadores. Las estatinas incluyen medicamentos ampliamente utilizados como Crestor, Lipitor y Zocor.

“Para las personas que están en alto riesgo, las que tienen enfermedades cardiacas o [que] sufrieron un accidente cerebrovascular y toman una dosis estándar de alguna estatina, una mayor reducción del colesterol LDL podría suponer un beneficio adicional para ellas”, dijo el Dr. Colin Baigent de la Unidad de Estudios Epidemiológicos y la Unidad de Servicio de Ensayos Clínicos de la Universidad de Oxford, Reino Unido, que participó en ambos estudios. Esto fue así incluso para los pacientes que tenían bajos niveles de lipoproteína de baja densidad (colesterol LDL o “malo”), señaló.

Los informes aparecen en la edición en línea del 9 de noviembre de The Lancet.

En el primer estudio, investigadores de la Universidad de Oxford y de a Universidad de Sídney, en Australia, recopilaron datos de estudios sobre 170,000 pacientes que participaron en 26 ensayos. Este tipo de revisión, conocida también como metaanálisis, recoge datos de varios estudios para ver si surge algún patrón.

Entre estos ensayos, cinco compararon altas dosis de estatinas con dosis regulares y otros 21 estudios compararon a personas que tomaban estatinas con otras que no lo hacían.

Los investigadores encontraron que en los ensayos que comparaban las dosis de estatinas, tomar dosis altas de estatinas redujo las probabilidades de tener un accidente cerebrovascular en 15 por ciento, en comparación con las dosis habituales de estatinas.

En concreto, hubo una reducción de 13 por ciento en las muertes relacionadas con el corazón o ataque cardiaco, una reducción de 19 por ciento en la necesidad de una nueva operación del corazón y una reducción de 16 por ciento en los accidentes cerebrovasculares, según los investigadores.

Cuando hicieron un análisis actualizado de los 21 ensayos, los eventos cardiovasculares iniciales de importancia (como ataque cardiaco y accidente cerebrovascular) se redujeron en un “altamente significativo” 22 por ciento con una reducción en los niveles de colesterol LDL de 1.07 milimoles por litro (mmol/L).

Al tomar todos los 26 ensayos en conjunto, las muertes se redujeron en 10 por ciento con una reducción del colesterol LDL de 1 mmol/L, sin efectos significativos sobre las muertes por accidente cerebrovascular u otras causas vasculares.

Además, no se observaron efectos significativos de las estatinas sobre las muertes por cáncer u otras causas no vasculares, ni un riesgo excesivo de cáncer, ni siquiera a bajas concentraciones de colesterol LDL.

El segundo estudio es un ensayo aleatorio llamado Estudio de la eficacia de las reducciones adicionales en el colesterol y la homocisteína (SEARCH), dirigido por la profesora Jane Armitage, también científica de la CTSU en Oxford.

Este ensayo examinó los beneficios de la terapia de estatinas con 80 miligramos (mg) de simvastatina (Zocor) en comparación con 20 mg de simvastatina, entre 12,000 supervivientes de ataques cardiacos.

El estudio fue financiado por Merck (fabricante de simvastatina).

Durante los casi siete años de seguimiento, los que tomaron la dosis más alta de estatinas experimentaron mayores reducciones en el colesterol LDL en comparación con los que tomaron la dosis más baja.

Los investigadores hallaron que la reducción en el colesterol LDL de la dosis más alta terminó disminuyendo el riesgo de eventos cardiacos mayores en 6 por ciento, aunque las estadísticas en sí mismas no fueron clínicamente significativas.

Los investigadores observaron que la dosis más alta de Zocor (simvastatina) resultó en un riesgo de una enfermedad muscular 10 veces mayor que el asociado con la dosis más baja. La enfermedad muscular, conocida como miopatía, puede causar dolor, debilidad y, en su forma poco común pero más grave, la destrucción del tejido muscular conduce a la insuficiencia renal. Los investigadores detectaron dos casos de miopatía que tuvieron lugar en el grupo de baja dosis y 53 casos en el grupo de alta dosis.

Los investigadores también encontraron que la rabdomiólisis, la forma más grave de la enfermedad muscular asociada con las estatinas, se diagnóstico en siete participantes que recibieron 80 mg de Zocor (simvastatina), en comparación con ninguno de los que recibieron 20 mg de simvastatina. Dos murieron a las pocas semanas de desarrollar el trastorno, y una de las causas de muerte hizo alusión al trastorno muscular como factor contribuyente.

Los investigadores también encontraron que siete de los participantes tenían niveles de creatina quinasa que superaban en 40 veces el límite superior de lo normal, un posible indicador de daño renal. Por esta razón, destacaron que la incidencia de enfermedad muscular grave entre los que tomaron 80 mg de Zocor podría ser una “subestimación”.

Baigent señaló que este efecto secundario se asocia con Zocor, pero tomar dosis más bajas de otras estatinas más potentes podría aliviar el problema. “Existen nuevas formas de incrementar la reducción del colesterol LDL mediante el uso de nuevas estatinas más potentes como Lipitor o Crestor”, dijo. (Todas las estatinas conllevan el riesgo de miopatía, pero las dosis más bajas se asocian con un menor riesgo).

Bernard M.Y. Cheung, de la Universidad de Hong Kong y coautor de un editorial acompañante en la revista, señaló que “las personas que corren el riesgo de ataques cardiacos y accidentes cerebrovasculares deben reducir de forma intensiva su colesterol LDL”.

Sus médicos deben considerar la prescripción de una estatina, ya sea en dosis alta o una estatina más potente, apuntó.

“Si usted está en riesgo de ataque cardiaco o accidente cerebrovascular, ya sea porque ha tenido estas afecciones antes o porque tiene los factores de riesgo, se le debería considerar para un tratamiento intensivo a fin de reducir el colesterol LDL”, destacó Cheung.

“Si su colesterol en la sangre aumenta, pero no tiene otros factores de riesgo para enfermedades cardiacas y accidente cerebrovascular, entonces su médico podría decidir que usted no necesita tomar medicamentos para bajar el colesterol”, señaló. “Pero si está en riesgo de tener esas enfermedades, necesitará un tratamiento intensivo para reducir el colesterol LDL, incluso si su nivel de colesterol LDL no es muy alto”, agregó.

Al comentar sobre los estudios, el Dr. Gregg Fonarow, vocero de la American Heart Association y profesor de cardiología de la Universidad de California en Los Ángeles, dijo que “a pesar de los beneficios comprobados de las estatinas en la reducción del colesterol LDL, muchos médicos son reacios a recetarlas y los pacientes renuentes a tomar dosis más altas de las estatinas más potentes debido a preocupaciones sobre los efectos secundarios o la seguridad”.

Reducir el colesterol LDL entre 50 y 60 por ciento con estatinas potentes como la atorvastatina a 80 mg o la rosuvastatina de 20 a 40 mg disminuye el riesgo de eventos cardiovasculares mayores entre 50 y 60 por ciento, apuntó.

“La mayoría de los pacientes toleran igual de bien dosis más altas de estatinas más potentes que dosis más bajas de estatinas menos potentes”, señaló Fonarow. “Millones de pacientes que ya tienen o están en alto riesgo de enfermedades cardiovasculares que se podrían beneficiar de una protección cardiovascular adicional con dosis más altas de estatinas más potentes, no están siendo tratados en estos momentos con estos agentes. Aunque deberían”.



FUENTE: Colin Baigent, M.D., Clinical Trial Service Unit and Epidemiological Studies Unit, University of Oxford, U.K.; Bernard M.Y. Cheung, Ph.D., University of Hong Kong; Gregg Fonarow, M.D., American Heart Association spokesman and professor, cardiology, University of California, Los Angeles; Nov. 9, 2010, The Lancet, online

Encuentran más evidencia de que las estatinas reducen el riesgo de accidente cerebrovascular

12 nov

Uno de los análisis más grandes que se han hecho sobre el efecto de la terapia con estatinas sobre el riesgo de accidente cerebrovascular confirma los beneficios de tomar estos medicamentos de uso generalizado.

Gran parte del beneficio de las estatinas como Crestor, Lipitor y Zocor parece relacionarse con la capacidad de estos medicamentos para reducir los niveles en sangre del colesterol LDL, “el malo”, hallaron los investigadores.

Los datos de los ensayos clínicos en los que participaron 267,000 individuos mostraron una reducción general de doce por ciento en la incidencia de accidente cerebrovascular entre los que toman estatinas, y cada reducción de uno por ciento del colesterol total predijo una disminución relativa en el riesgo de accidente cerebrovascular de 0.8 por ciento.

El informe, que aparece en la edición del 19 de enero de Journal of the American College of Cardiology, fue dirigido por médicos de la Universidad G. d’Annunzio en Chieti, Italia.

“Esto coincide con estudios anteriores y refuerza el beneficio de la terapia de estatinas en la prevención del accidente cerebrovascular en poblaciones seleccionadas de pacientes”, apuntó el Dr. Larry B. Goldstein, director del Centro del Accidente Cerebrovascular de la Universidad de Duke.

Sin embargo, el informe sugiere que la reducción del riesgo de accidente cerebrovascular no se explica completamente por el efecto de reducción del colesterol de las estatinas, agregó el Dr. Brendan M. Everett, catedrático en medicina de la Facultad de medicina de Harvard y cardiólogo asistente del Hospital Brigham and Women’s. El estudio JUPITER, que ayudó a dirigir, encontró un beneficio para las personas que tenían altos niveles de la proteína C reactiva, un marcador de inflamación.

“Hay muchas explicaciones posibles para la reducción del riesgo de accidente cerebrovascular en pacientes tratados de forma activa, y una de ellas es la reducción de la inflamación con terapia de estatinas”, apuntó Everett. “En el estudio JUPITER, observamos una reducción de 48 por ciento en la incidencia total de accidente cerebrovascular y de 51 por ciento en la incidencia de accidente cerebrovascular isquémico entre los pacientes que tenían una medida normal de colesterol LDL en la línea base”.

Un accidente cerebrovascular isquémico, la forma más común, ocurre cuando un coágulo bloquea una arteria cerebral.

“Tomamos a las personas que tenían niveles normales de colesterol y observamos una reducción en la incidencia de accidente cerebrovascular similar a la de los ensayos en los que se seleccionaron personas con altos niveles de colesterol”, explicó Everett. “Esto me sugiere que aquí sucede algo más”.

Es posible, agregó Goldstein. “En los ensayos clínicos se mide el colesterol LDL, pero al mismo tiempo interactúan también muchas otras cosas”, explicó. “Aún así, la cantidad de beneficio se relaciona directamente con la cantidad de reducción del colesterol”.

Aunque los investigadores de JUPITER se centraron en la inflamación, “aún así redujeron los niveles de colesterol LDL de forma significativa”, señaló Goldstein.

No hay duda con respecto al valor de la terapia de estatinas en la reducción de otros riesgos cardiovasculares en personas con altos niveles de colesterol LDL. El análisis italiano encontró más beneficios derivados de las estatinas que otros regímenes que reducen el colesterol.

“Las estatinas deberían ser realmente nuestra primera opción para reducir el colesterol”, sugirió Everett. “Esto también es así para la enfermedad cardiaca y el accidente cerebrovascular. Mostramos que incluso los pacientes que tenían niveles de colesterol normales se podían beneficiar de las estatinas”.

“Lo más gratificante de este metaanálisis es que las estatinas, entre todas las terapias que reducen los lípidos, parecen ser las más efectivas”, señaló el Dr. Robert D. Brown, director de neurología de la Clínica Mayo en Minnesota. “El uso de la terapia de estatinas es particularmente importante en las personas que han sufrido un accidente cerebrovascular. Se usan de manera más agresiva en personas que han tenido un accidente cerebrovascular, en un intento por evitar otro”.

Al menos un ensayo demostró una reducción significativa en la incidencia de segundos accidentes cerebrovasculares entre personas que tomaban estatinas, apuntó Brown.

Más información

Para más información sobre las estatinas, visite la American Heart Association.
Artículo por HealthDay, traducido por DrTango

FUENTE: Larry B. Goldstein, M.D., director, Duke Stroke Center, Durham, N.C.; Brendan M. Everett, M.D., instructor, medicine, Harvard Medical School, and attending cardiologist, Brigham and Women’s Hospital, Boston; Robert D. Brown, M.D., chairman, neurology, Mayo Clinic, Rochester, Minn; Jan. 11, 2010, Journal of the American College of Cardiology

La FDA informa sobre un mayor riesgo de miopatía y rabdomiolisis en pacientes que toman dosis altas de simvastatina

1 sep
La FDA informa sobre un mayor riesgo de miopatía y rabdomiolisis en pacientes que toman dosis altas de simvastatina (80 mg) en comparación con los pacientes que toman dosis más bajas de simvastatina. Aunque la FDA está revisando otros ensayos clínicos y fuentes de información sobre reacciones adversas, el origen de la alerta el es ensayo clínico Study of the Effectiveness of Additional Reductions in Cholesterol and Homocysteine (SEARCH),. Este ensayo evaluó la frecuencia de acontecimientos cardiovasculares en 6031 pacientes con antecedentes coronarios en tratamiento durante 6,7 años con 80 mg de simvastatina frente a pacientes con 20 mg del mismo fármaco. Los datos preliminares muestran que en el grupo de 80 mg aparecieron 52 (0,9%) pacientes con miopatía frente a 1 (0,02%) en el grupo de 20 mg. 11 pacientes frente a ninguno desarrollaron como complicación una rabdomiolisis.

La FDA recuerda que este problema esta plenamente descrito para todas las estatinas y que también hay acuerdo en que el riesgo es mayor cuanto mayores son las dosis de estatinas, en asociación con determinados medicamentos (ver más abajo), en mayores de 65 años, hipotiroidismo o disminución de la función renal.

Hay revisiones en la literatura sobre datos de prescripción de medicamentos que sugieren que, a pesar de que este problema esta muy claramente descrito en la ficha técnica de las estatinas y ha tenido una amplia difusión en la literatura médica, los pacientes siguen recibiendo dosis altas de simvastatina y otras estatinas y se asocian con otros medicamentos que se sabe que aumentan el riesgo de rabdomiolisis, por ello la FDA recuerda las limitaciones para evitar riesgo de miopatía combinando otros fármacos con dosis altas de simvastatina (los más frecuentes):

ESTATINAS Y SU EFECTO REVERSIBLE EN LA FIBROSIS HEPATICA Y LA ACTIVIDAD DE LAS EXOGLICOSIDASAS LISOSOMALES

25 ago

La fibrosis hepática es un proceso reversible que se da de manera espontánea. El siguiente estudio se centra en la utilización de estatinas para esta afección por ser prometedores agentes antifibroliticos. Par ello se utilizo un modelo experimental de tioacetamida (TAA-inducida) ,  en ratas , utilizando sinvastatina, y fluvastatina, y evaluando la actividad de algunas exoglycosidasas como marcadores de gravedad de la fibrosis en el hígado.  Mas específicamente el objetivo del estudio fue
evaluar los efectos de las estatinas sobre β-galactosidasa y
actividad α-manosidasa en el hígado en un modelo de rata .

La fibrosis fue inducida en ratas 50 TAA, 2 veces por semana por aproximadamente 3 meses. Posteriormente se trataron un fluvastatina dosis baja, simvastatina dosis media, y finalmente un grupo también con simvastatina a dosis elevada. Las estatinas son inhibidores de HMG-CoA reductasa , probablemente su activiada antifibrotica se deba a que bloque, la hidroxi-metilgluraril-Coa reductasa, que participa en síntesis hepática del colesterol,  sin embargo las estatinas no impidieron el avance de la fibrosis hepática, aunque mejora de manera moderada, el estado fibrotico del hígado , por lo que puede tener cierto potencial antifibrotico, ademas que por sus características antiinflamatorias mejora de la función endotelial, modula la respuesta inflamatoria, y previene la formación de trombos. Estos resultados se midieron a través de la elevación de enzimas exoglicosidadas lisosomales especialmente la beta –galactosidada que correspondía a la gravedad de la fibrosis hepática, por lo que una de las conclusiones del estudio es que dicha enzima puede
servir como un marcador de severidad de la fibrosis hepática, y un predictor de la regresión de fibrosis hepática.

REFERENCIA:

O. luviskaya,  M. Knas, et al; “Effects of statins on liver fibrosis reversibility and activities of lysosomalexoglycosidases”; Medical University Poland, and Belarus, Experimental and clinic patology, 2007, Disponible en: http://academpharm.by/wp-content/uploads/2007/08/expclinknas.pdf

Estatinas reducen el riesgo de demencia incidente y la enfermedad de Alzheimer?

23 ago

El objetivo del estudio es analizar la asociación del uso de estatinas con la prevalencia y la incidencia de la demencia y la Enfermedad de Alzheimer. Se realizo por medio de un estudio transversal de prevalencia e incidencia y un estudio prospectivo de incidencia de la demencia entre 5,092 pacientes de edad avanzada (mayores de 65 años). Los participantes fueron evaluados en su casa en 1995-1997 y nuevamente en 1998-2000. De los 4895 participantes proporcionaron datos suficientes para determinar el estado cognitivo, se identificaron 355 casos de demencia prevalente (200 con AD) en la evaluación inicial, en donde el uso de estatinas se asoció inversamente con la prevalencia de la demencia. Tres años más tarde, se identificaron 185 casos de demencia incidente (104 con AD) entre 3308 supervivientes en riesgo. El uso de estatinas en el momento basal no predijo incidencia de la demencia o el AD.
La información de las entrevistas fue complementada por médico o de enfermería Registros de hogares. A continuación, clasificaron a los participantes por el uso de las estatinas (lovastatina, simvastatina, cerivastatina, atorvastatina, pravastatina o fluvastatina), así como otros, nonstatin agentes hipolipemiantes (fibratos, colestiramina, o
El ácido nicotínico) para comparar la especificidad de las asociaciones observadas.
EL 3-hidroxi-3-metilglutaril coenzima A (HMG-CoA) reductasa, o estatinas, son medicamentos que cada vez son mas populares para indicaciones cardiovasculares, y
también podría tener efectos protectores contra enfermedades de demencia. Las estatinas son eficaces en el tratamientos para la hipercolesterolemia, un posible factor de riesgo tanto vascular demencial y la enfermedad de Alzheimer (AD).
Los ensayos efectuados en vivo y en el vitro sugieren que el colesterol acelera la producción de amiloide Alzheimer, desplazando el precursor del amiloide proteína (APP) el metabolismo de alfa a productos beta escote. Las estatinas pueden inhibir este proceso mediante la reducción de los niveles de colesterol disponible. Por otra parte, las estatinas
podría prevenir los episodios aterotrombóticos por acción sobre la función del músculo liso, macrófagos y plaquetas, o puede reducir la actividad inflamatoria, que es importante en dicha patógena mediante la inhibición de óxido nítrico. Al menos 6 estudios de observación han examinado la asociación entre el uso de estatinas
y el riesgo de enfermedades de demencia. Un Estudio caso-control del Reino Unido- basada General Practice Research Database mostraron un menor riesgo de demencia entre aquellos con uso previo de estatinas, pero no otros agentes hipolipemiantes.
Los investigadores aparece en el cuadro. Un estudio de caso-control en una muestra de conveniencia de prevalencia informó una inversa asociación de la demencia y la EA con el uso de estatinas. Por último, en un analisis de un ensayo aleatorio de corte transversal de reemplazo de estrógeno para la prevención secundaria de enfermedades cardiovasculares a sugerido que las mujeres que también toman estatinas (pero no otros agentes hipolipemiantes) se obtuvo una mejor prueba cognitiva y eran menos propensos a experiencia cognitiva. Estos resultados convergentes han estimulado el interés en el potencial de las estatinas para la prevención de la demencia entre los adultos mayores.
Sin embargo, ninguna de los anteriores estudios han examinado la asociación del uso de estatinas con la posterior aparición de la demencia.

REFERENCIA:

Peter P. Zandi, PhD; D. Larry Sparks, PhD et. al. Do Statins Reduce Risk of Incident Dementia and Alzheimer Disease?. The Cache County Study. American Medical Association. 2005.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.